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HISTORIAS DE ÉXITO

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Margoth Alfaro
Proyecto Nuevo Jerusalén, municipio de San Ramón, departamento de Cuscatlán
Fondo Prohábitat

"Yo alquilaba una pieza en Cojutepeque y solicitamos incluirnos en el proyecto de vivienda con la alcaldía y FUSAI. Entonces lo primero que tuvimos que hacer era incluimos en la organización del Proyecto Nuevo Jerusalén, uno de los requisitos que nos pidieron era no tener casa, tener una familia constituida, pertenecer al grupo organizado, y pagar el terreno.

Todos estábamos claros que la casa es un apoyo familiar por parte del gobierno a través de FONAVIPO, que para lograrlo teníamos que construir nosotros mismos la casa, pero el lote era un crédito por dos mil colones más intereses, con FUSAI.

Como yo cumplía con esos requisitos hicimos el contrato de crédito con FUSAI y nos pasamos a vivir en champas por más de seis meses y fue así como me eligieron como beneficiaria del proyecto.

Poco después comenzó la construcción, se hizo una casa modelo y con base a ella los demás aprendimos y estuvimos de acuerdo, aunque la casa fuera chiquita, participamos todos, acarreando materiales, haciendo mezclas de cemento para tener la casa, y lo bueno era que todos nos ayudábamos. Casi un año después nos fue otorgada la casa.

Este proyecto cambio mucho nuestra vida porque tener una casa digna y pagarla con esfuerzo propio, me ahorro lo que antes pagaba de alquiler y eso ahora lo destino para otras necesidades del hogar.

Fue muy importante el apoyo de FUSAI, FONAVIPO y la alcaldía municipal porque se unieron para darnos una casa digna. Porque los pobres también podemos pagar y tener algo, pero siempre se debe tratar a la gente con dignidad."


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Erick Antonio Romera
Proyecto Cañaverales,departamento de San Vicente
Fondo Prohábitat

Yo no tenía casa, vivía de posada con la familia. Era un mesón en San Vicente, un día llego este proyecto, y nos contaron que para entrar los requisitos eran no tener casa, tener una familia constituida y ser calificada de bajos recursos económicos, además de asumir el compromiso de pago del lote, nos explicaron que la casa la daría en donación FONAVIPO y el lote FUSAI en crédito, según su tamaño fue el precio. La mayoría estuvo por unos US$ 850.00 dólares.

Si uno cumplía los requisitos, lo primero que había que hacer era ocupar el lote y vivir en champas, mientras se construía la vivienda. Se construyó primero una casa modelo, la directiva ya tenía pensado una casa para todos, después nos dieron solo los materiales, las hicimos en ayuda mutua y contamos con apoyo técnico..

Las casa las hicimos entre todos y colaboramos en desde cuidar los materiales en la bodega hasta construir la casa y mejorar la calle, en mi caso la comunidad se solidarizó y me ayudaron a tener casa, de otra manera nunca la hubiera logrado.

El apoyo de FUSAI y la Alcaldía en buscar un terreno para darnos casa a los que no teníamos, fue un gran apoyo para nosotros, porque estos son proyectos para familias de escasos recursos pero la solidaridad y la cooperación que tuvimos no tiene precio, eso se tiene que lograr en los proyectos siempre.Ahora lo que aquí falta es trabajo, escuela, casa comunal y zonas recreativas para que los jóvenes no se metan en problemas.

A mi este proyecto me ayudó mucho, porque yo tengo una discapacidad, pero ahora puedo dejarles algo a mis hijos.


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Bernarda del Carmen Aguilar y Mario de Jesús Aguilar
Proyecto El Playón, municipio de Tecoluca, departamento de San Vicente .
Fondo Prohábitat

Nos dimos cuenta del proyecto porque fue promovido por la Alcaldía Municipal entre las familias que no teníamos vivienda, yo fui afectada por el Huracán Mitch y vivía en casa alquilada de unos familiares, pregunté y me dijeron que los requisitos para entrar al proyecto eran no tener casa, tener una familia constituida y ser calificada de bajos recursos económicos, además de asumir el compromiso de pago del lote, también nos dijeron que la casa la daría FONAVIPO y el lote lo FUSAI en crédito, cada familia según su posibilidad lo pagaba entre tres y cinco años. Así que acepte..

Primero nos venimos a vivir en unas champas por casi un año mientras salía el proyecto, no teníamos nada, ni para comer porque los cultivos estaban lejos y aquí nadie nos alquilaba tierra.

En la Asamblea de la comunidad nos dieron para escoger entre dos modelos, y se escogió el que tenía un solo salón sin divisiones, sin corredor, porque era más grande. Entonces comenzamos nosotros a construir con ese modelo que habíamos escogidos construimos todo en ayuda mutua, lo bueno fue que la comunidad se organizó; las mujeres y los hombres hicimos las casas ayudándonos unos a otros. Todos colaboramos por igual, FUSAI nos dio un albañil que nos capacitó en construcción.

Para mí este proyecto cambio mucho mi vida, porque somos mujeres solas y nos costó pagar el crédito, pero ahora somos propietarias. Ya tenemos luz y agua, aunque no tenemos trabajo seguimos luchando.


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Junta Directiva
Proyecto El Refugio, municipio de TEPECOYO, departamento de La Libertad
Fondo Prohábitat

Somos un grupo de personas afectadas por diferentes acontecimientos, entre ellos, los terremotos del 2001. Procedentes de los municipios de Tepecoyo, Sacacoyo, Talnique y Jayaque ubicados en la cordillera del bálsamo. No teníamos casa propia y las alcaldías municipales hicieron un censo para gestionar proyectos de vivienda, en vista que muchos de los habitantes de zonas rurales casi no teníamos oportunidades, al principio eso nos dio una luz de esperanza que nos permitió pensar que podríamos tener la oportunidad de contar con una vivienda y nos dijeron que además tendríamos la oportunidad de contar con un crédito y una tasa baja.

Este proyecto era una combinación de créditos y donaciones, porque no todos teníamos capacidad de pagar el crédito con FUSAI. El lote donde se ubica la vivienda fue donado por las alcaldías de AMUVASAN, FUSAI construyó e INTEGRAL, nos brindó el crédito para tener la oportunidad de realizar la construcción de nuestra vivienda.

El proceso de selección implicó cumplir con todos los requisitos, los cuales eran demostrar que no teníamos casa propia, mediante una constancia de carencia de bienes que fuimos a solicitar al CNR; además debíamos tener un grupo familiar constituido el cual se demostró con los documentos de identidad y partidas de nacimiento del grupo familiar, así como las copias de NIT y constancia de ingresos entre uno y dos salarios mínimos. Además de completar la entrevista del análisis socio económico que hizo FUSAI en cada hogar. Si cumplíamos con todo lo antes mencionado, completábamos la solicitud de crédito y gastos de escrituración de terreno.

Iniciamos las gestiones en el 2003, pasamos casi 6 meses en el proceso de selección de FUSAI donde 35 familias por cada uno de los 4 municipios fueron beneficiadas con el proyecto. Después pasamos una fase de seis meses donde se solicitó abonar $ 20.00 dólares mensuales en INTEGRAL, para completar la prima de la vivienda y posteriormente nos dijeron que el dinero que no lográsemos abonar seria descontado del monto del crédito del lote y efectivamente, así fue.

Fue muy bonito porque nos tomaron en cuenta desde que fuimos seleccionados, venimos aquí y los lotes se entregaron mediante un sorteo. Después nos organizamos en grupos por polígono y se designó un grupo de coordinación con un representante de cada municipio de dónde venimos. FUSAI nos capacitó en comprender que es la ayuda mutua y la organización comunal a partir de ahí nos manifestaron que estábamos listos para venir a ocupar los lotes y después iniciar la construcción. Las casas las hicimos con nuestras manos, ayudamos en la construcción de calles, obras de drenaje y un gavión para protegernos de deslizamientos de una loma que está cerca.

El principal factor principal que nos favoreció mucho, es que ninguno de nosotros teníamos casa y la idea de ser propietario de una casa digna lo motiva a uno a trabajar juntos, la construcción la iniciamos en el verano de 2004 y termino casi un año después; la ayuda mutua favoreció otro poquito, pero no tanto ya que no todos trabajamos por igual, también se presentaron casos especiales de personas discapacitadas que recibieron el apoyo solidario de los vecinos del polígono y de la comunidad. Nos hemos visto favorecidos con la instalación y acceso domiciliar de agua potable y energía eléctrica, además de tener una zona recreativa para los niños, los materiales de la casa son de buena calidad, ayudan a la salud y seguridad, los niños se enferman menos que en casas con piso de tierra, además ahora tenemos letrinas.

Para nosotros este proyecto ayudo mucho a la comunidad porque tenemos una casa bonita, antes vivíamos en mesones y viviendas de adobe, algunos alquilaban y otros vivían como agregados con otras familias o conocidos quienes nos apoyaban para pasar un tiempo. Hoy estamos en lo propio, el cambio ha sido complicado para muchos pues dejaron lugares donde les alquilaban tierras para cultivar y tener de que vivir, ahora aquí, estamos lejos de esa oportunidad. En El Refugio hemos comenzado de nuevo a buscar tierras de alquiler, trabajo y acceso a servicios como la unidad de salud y escuela principalmente. Ahora tenemos el compromiso del crédito pero vivimos en un ambiente favorable para nuestros hijos, tenemos acceso a agua, energía eléctrica y una casa segura, antes eso era lo que más queríamos y ahora lo tenemos.

Algunas cosas que se hubieran podido mejorar serian, seleccionar un terreno favorable para la construcción de vivienda, luego contar con un buen diseño de la lotificación, las calles y drenajes analizando los posibles riegos, buscando una solución adecuada y no improvisar sobre la obra, porque sale más caro, diferente también sería si la comunidad contara con clínica, casa comunal, escuela, un sistema de alcantarillado sanitario y dar seguimiento al uso de las letrinas.

Este proyecto apoyo mucho, porque hemos contado con promoción social que nos permitió comprender las necesidades de las familias beneficiarias, también las reglas del crédito deben ser bien claras y explicadas con detalle para que nosotros los beneficiarios, adquiramos nuestra responsabilidad. Siempre requerimos desarrollar más servicios sociales y el mantenimiento de calles. Pero lo más importante es que ahora tenemos un techo digno y nuestras familias tienen mejor calidad de vida.